
Las personas con discapacidad son aisladas y discriminadas —directa o indirectamente— por la sociedad, ya que al desenvolverse en entornos que no reconocen sus necesidades, se enfrentan a múltiples barreras en el ejercicio de sus derechos. Esta interacción entre las diferentes capacidades de las personas y el entorno es lo que da origen a la experimentación de la discapacidad.
En este sentido, la discapacidad no sólo es una condición de salud, sino un fenómeno social, y como tal es abordada en los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), en los cuales se insta a los Estados a garantizar el acceso a la salud, la educación, el ingreso y el empleo en igualdad de condiciones, por su potencial para promover la inclusión social, económica y política.
Yunuen Nicte Rodríguez