Senate-Approved Retirement Reform Build Upon False Premises.

The Senate-approved Reform does not tackle the crux of the problem.

On October 1st, 2019 the Mexican Senate approved amendments to the minute sent to the Chamber of Representatives last September, where several provisions in the Law of Retirement Fund Systems are amended, added and repealed. However, the conclusion drawn by the people authoring the Reform builds upon false premises.

First and foremost, they seek to increase the workers’ savings yields by augmenting the investment risks, making sure that the wide array of financial instruments necessarily entails a bullish profitability. There is not a financial model whatsoever that may ensure differentiated bullish yields by simply having a wider portfolio. Financial markets are volatile in nature, that is why there is not a single strategy that ensures a target profitability that may be previously regulated. In case of an abrupt change in the markets, the savers will be those on the receiving end, not the Retirement Fund Managers (AFORE) – as stated by CISS in previous communications. 

Second of all – and far more concerning –, they see retirement funds as a savings mechanism. No matter how much the workers receive in yields, retirement funds are a benefit that should be ensured by the State as, with the switching from the 1997 Model to the 2007 Model, fewer and fewer workers can retire. 

The calculations indicate that from 2021 onwards, only 20% to 30% of workers who turn 65 years old may retire. This is due to the fact that they are not eligible based on the mandatory weeks (1,250 weeks) and do not have enough “savings” to buy a retirement fund in the life annuity market, which is handled by a handful of insurance companies.

Also, the big winners from the Reform are the Retirement Fund Managers (AFORE) since getting one differentiated for “achieved targets” and another over managed balance allows keeping a lucrative structure that they have enjoyed to this day.The CISS General Secretariat confirm that retirement funds are a mechanism to alleviate social risks resulting from work and old age. When the population reaches a certain age in the labor market, they deserve to retire to live a decent, peaceful life. This may only be offered by a comprehensive, State-managed retirement fund system as the rentist perspective of the private sector conditions receiving retirement funds to a savings amount and contribution weeks. The individual capitalization model contributes to the persistence of social risks, uncertainty, and uneasiness.

Este 1 de octubre de 2019, el Senado de la República aprobó con cambios la minuta enviada por la Cámara de Diputados en septiembre, que reforma, adiciona y deroga diversas disposiciones de Ley de los Sistemas de Ahorro para el Retiro. No obstante, la conclusión a la que llegan los autores de la reforma parte de premisas falsas.

En primer lugar, buscan aumentar los rendimientos del ahorro de los trabajadores a través del incremento de los riesgos de inversión, asegurando que la diversidad de instrumentos financieros implica necesariamente rentabilidades superiores. No existe modelo financiero alguno que pueda asegurar rendimientos diferenciados al alza por el simple hecho de tener un portafolio más amplio. Los mercados financieros son volátiles por naturaleza, por lo que no existe estrategia que garantice una rentabilidad objetivo que pueda ser normada previamente. En caso de un cambio brusco en los mercados, los perjudicados serán los ahorradores, nunca las Afores —como lo remarcó ya la CISS en comunicados anteriores—. 

En segundo lugar, y con mayor gravedad, conciben las pensiones como un mecanismo de ahorros. Por más rendimientos que se entreguen a los trabajadores, las pensiones son un beneficio que el Estado debe garantizar, teniendo en cuenta que, con el cambio de modelo de 1997 a 2007, cada vez menos trabajadores pueden pensionarse. 

Se calcula que solo entre el 20 y 30% de los trabajadores que cumplan 65 años, podrán pensionarse, a partir de 2021. Lo anterior porque no cumplen con las semanas obligatorias (1,250 semanas) y no cuentan con el “ahorro” suficiente para comprar una pensión en el mercado de rentas vitalicias, manejadas por unas cuantas compañías de seguros.

Además, los grandes ganadores de la reforma son las Afores, pues el hecho de que se conserve una comisión diferenciada por “metas alcanzadas” y una sobre saldo administrado, permite mantener el esquema de lucro que hasta hoy en día disfrutan.

Desde la Secretaría General de la CISS ratificamos que las pensiones son un mecanismo para mitigar los riesgos sociales derivados de la actividad laboral y la vejez. Cuando la población cumple ciertos años dentro del mercado de trabajo merece retirarse y vivir dignamente con tranquilidad. Esto solo puede ofrecerlo un sistema integral de pensiones gestionado desde el Estado y no desde la visión rentista del sector privado que condiciona el otorgamiento de pensiones a una suma de ahorro y semanas cotizadas. El modelo de capitalización individual, perpetúa los riesgos sociales, la incertidumbre y el malestar.

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