“La migración no es un problema, es una condición a la cual debemos garantizar seguridad social”: Gibrán Ramírez Reyes_

La CISS prepara una propuesta de atención en salud y de seguridad social para personas migrantes.

La migración no es un problema, es un es un estado normal de la humanidad, un flujo constante, y es responsabilidad de nuestras instituciones buscar garantizar la seguridad social, pensar en escenarios que permitan aprovechar las bondades de la migración, enfatizar las experticias exitosas y plantear políticas incluyentes y corresponsables entre estados, aseguró Gibrán Ramírez Reyes, Secretario General de la Conferencia Interamericana de Seguridad Social.

En el panel “Migración y seguridad social”, desarrollado en el marco de las actividades de la XXIX edición de la Asamblea General de este organismo internacional, participaron Hugo Beteta, Director de la sede Subregional de México de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL); Belén Sans Luque, representante en México de ONU Mujeres; y Mark Manly, representante en México de la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), y Roberto Castillo, jefe de la División de Proyectos de la CISS.

Después de hacer un diagnóstico de los flujos migratorios en la región, que revelan movilidad de familias completas y que regularmente obedecen a ingresos bajos, violencia, cambio climático, crecimiento demográfico en ciudades y gran rezago rural, crecimiento insuficiente con pobreza y desigualdad, Hugo Beteta de la CEPAL, sugirió a la CISS impulsar una propuesta para el caso de la migración hacia Estados Unidos.

“La propuesta sería impulsar un acuerdo regional EU-PNCA de la repatriación de aportaciones a la seguridad social y al Medicare que actualmente hacen los inmigrantes indocumentados. En 2016 se calcula que 8 millones de trabajadores aportaron 13 mil millones de dólares a la seguridad social y 3 mil mdd a Medicare”, explicó Beteta.

Por su parte, Belén Sans Luque de ONU Mujeres señaló que actualmente el flujo de mujeres en migración es del 50%, y que regularmente el trabajo que ellas realizan se concentra en labores de cuidado, que siguen siendo invisible e infravaloradas, por lo que recomendó dirigir políticas públicas que garanticen el acceso universal a la protección social y a los servicios públicos con independencia de la ciudadanía o la condición migrante.

“Es fundamental que haya políticas que reduzcan y redistribuyan el trabajo no remunerado, una política de cuidados impacta en la equidad de distribución del ingreso, equidad entre hombres y mujeres; división sexual del trabajo. Por ello, el trabajo de ONU Mujeres se guía por el reconocimiento, la redistribución y la reducción del mismo”, afirmó.

Por la CISS, Roberto Castillo explicó que entre los retos de la migración en América Latina se encuentran la falta de un marco internacional vinculante, falta de capacidad en las instituciones de seguridad social y de salud, y la aceptabilidad política, es decir, el racismo y discriminación hacia los migrantes.

“Basados en ello, la CISS trabaja en una propuesta en dos vertientes: brindar una atención de primer nivel en atención de salud, a través de fondos regionales, fortalecimiento de proyectos que mejoren la atención y réplica de buenas prácticas, y la otra, un esquema que fomente el acceso a la seguridad social a migrantes regulares e irregulares”, dijo.

Finalmente, Mark Manly, de ACNUR, explicó que para los refugiados no hay acceso a programas nacionales, educación, empleo, por lo que deben ser incluidos en los procesos nacionales de desarrollo y en los programas sociales del país, con lo que se evitarán sistemas paralelos y condiciones en donde se dependa de la asistencia.

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