El conflicto entre taxistas y conductores de aplicaciones es la precarización laboral

En el marco del paro de taxistas realizado en la Ciudad de México, un documento de la Conferencia Interamericana de Seguridad Social (CISS), advirtió que “Uber cuenta con 3.9 millones de socios conductores en más de 700 ciudades de 63 países de los cinco continentes, lo cual se traduce en el mismo número de ciudadanos sin ningún tipo de seguridad social, con condiciones laborales precarias”.

El artículo No son las aplicaciones, tampoco los taxistas, es la precarización del investigador de la CISS, Gustavo Arreola, agrega que tantos los conductores de este tipo de plataformas, como los taxistas tradicionales, trabajan sin protección ante enfermedades o accidentes, sin beneficios asociados al empleo, como vacaciones pagadas, horas extra, pensiones, aguinaldo o pagos por participación en la generación de utilidades.

Hasta ahora la discusión se ha centrado en los beneficios a los usuarios, pero ¿qué hay con los conductores? La palabra clave es precarización laboral.

“Para entender el conflicto de manera integral, hay que tomar como punto de partida que los taxistas han carecido de seguridad laboral en casi cualquier lugar; suelen estar organizados en gremios y sindicatos, no obstante una gran mayoría padece condiciones laborales precarias, sin protección ante enfermedades o accidentes, ni los beneficios asociados al empleo, como vacaciones pagadas, horas extra, pensiones, aguinaldo o pagos por participación en la generación de utilidades. Sus ingresos dependen únicamente de lo que puedan generar con los viajes”.

Además, están sujetos a múltiples regulaciones gubernamentales y, con ellas, a gastos que los conductores de plataformas no tienen, como licencias especiales, revisiones periódicas, imposición de tarifas y el uso de placas, matrículas o medallones especiales que suelen ser limitadas y que generan su propio mercado secundario, alcanzando en ocasiones un valor mayor que el de los propios automóviles, señala Arreola.

En el artículo, el investigador de la CISS advierte que “es entendible que miles de taxistas alrededor del mundo se sientan agraviados con la llegada de las aplicaciones de transporte y exijan a los gobiernos su salida del mercado o condiciones iguales de competencia”. 

En este sentido, cabe preguntarse si las aplicaciones brindan un mayor bienestar a sus socios conductores o mantienen los esquemas de precarización que viven la mayor parte de los taxistas.

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