La globalización neoliberal

Gibrán Ramírez Reyes

La globalización neoliberal trajo consigo una alta demanda de mano de obra precarizada en los países con mayor desarrollo económico que, junto a la desigualdad, la violencia y la falta de oportunidades, derivó en que muchos trabajadores y trabajadoras abandonaran sus países para ganarse la vida en otras latitudes. Esto impactó en las condiciones laborales —en su mayoría con mala paga y nulas prestaciones—, en los flujos migratorios legales e ilegales, en la economía y en los debates sobre cómo deberían ser las políticas gubernamentales para afrontar el problema sin vulnerar ningún tipo de derecho. 

Uno de estos grandes debates es el de la seguridad social. A los problemas tradicionales, como la universalización, la formalización del trabajo, los sistemas de pensiones y demás; se sumó el hecho de que las personas que migran necesitan estar cubiertas frente a todo tipo de contingencias, y los países receptores deben encontrar mecanismos para garantizar sus derechos. 

En este sentido, la seguridad social para personas migrantes es particularmente urgente. La mayoría suele conjugar su situación migrante con otros elementos de discriminación y desigualdad que impiden su pleno desarrollo y movilidad social. Condiciones como el género, la raza, la edad y la situación socioeconómica son limitantes estructurales que vuelven todavía más complicado el fenómeno migratorio, haciendo evidente que su incorporación a la seguridad social es un asunto que debe atenderse lo más pronto posible.

Sin embargo, existen varias complicaciones para lograrlo. En primera instancia está la situación legal. Muchos de estas personas no tienen un estatus migratorio regulado, lo que dificulta que se le garantice cualquier tipo de derecho. En segundo lugar está la informalidad. Gran parte de este sector de la población no tiene trabajo formal y por ende no tienen ningún tipo de prestación. Y en tercer lugar está el hecho de que las políticas en la materia suelen depender de los gobiernos en turno, lo que dificulta su institucionalización y permanencia a largo plazo.

Todo lo anterior hace que sea más que necesario reflexionar sobre cómo se puede solucionar la falta de seguridad social para las personas migrantes en América. ¿Cómo enfrentar la internacionalización de las relaciones laborales? ¿Se debe seguir el camino de la formalización laboral para garantizar los derechos? ¿Cómo debería pensarse el asunto migratorio y la seguridad social para garantizar el bienestar en el siglo XXI?

En la Conferencia Interamericana de Seguridad Social se está impulsando una definición de seguridad social en la que se destaca su condición como derecho humano. Esto para garantizar que todas las personas, sin importar su condición social o laboral, puedan acceder a ella y para ampliar los horizontes de cobertura más allá de los debates sobre la formalización del trabajo, pues la informalidad es un rasgo estructural de nuestros países.

Entender la seguridad social de esta manera implica reconsiderar el tema de la portabilidad, es decir, que las personas puedan preservar derechos adquiridos, independientemente de su nacionalidad. Lo anterior significa que, por ejemplo, los trabajadores migrantes tienen derecho a gozar los servicios de seguridad social, así como a transferir prestaciones o beneficios que gozaban en su país de origen. 

En este número, el equipo de investigadores de la CISS, partiendo de la definición de seguridad social elaborada desde esta institución, reflexiona sobre la portabilidad y los mecanismos que pueden permitir que las personas migrantes vean garantizados sus derechos. Además de tocar las diferentes aristas al problema, al final del texto desarrolla diferentes propuestas para impulsar la portabilidad y abre el debate para que especialistas y miembros de la conferencia planteen otras alternativas o refuercen su propuesta. Así pues, desde la CISS se propone la necesidad de considerar a la seguridad social como un derecho humano, que no puede estar ligado únicamente al trabajo. Esto es indispensable para enfrentar la falta de seguridad social para las personas migrantes y otros sectores de la población que comparten situaciones de vulnerabilidad. Desde luego, la discusión está abierta y desde esta institución se seguirán generando insumos para debatir y generar políticas en favor de los pueblos del continente. 

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